Nazareno de San Pablo

Tal vez, una de las advocaciones de Jesús más hermosa y venerada en Venezuela es la del Nazareno de San Pablo, la cual durante la Semana Mayor recibe un enorme flujo de devotos. Esta obra que representa a Jesucristo cargando la cruz en el viacrucis data del siglo XVII y cuenta la historia fue tallada en Sevilla, España y al parecer aún  no se sabe cuál fue el escultor que la creó.

Al respecto, citamos al polifacético restaurador e investigador Carlos Duarte cuyo texto El Jesús Nazareno de la desaparecida Iglesia de San Pablo, publicado en 1977, resulta una referencia genuina para todo aquel interesado en profundizar en esta imagen, su historia así como en el proceso de restauración que recibió en el año 1975. 
NP Teresa Quilez - Nazareno - 8 ABR 2022 (12)

Fotografía: Miguel Ángel De Freitas Vieira IG: @madfrev

Duarte escribe “…Se cuenta que el escultor que hizo dicha talla se llamaba Juan Cristian Molinero, vecino del pueblo de Carayaca y de origen canario. Otras, en cambio, dicen sencillamente que su autor fue un humilde tallista criollo. Sin embargo, al estudiarse la madera usada por el artista, caen por tierra todas estas leyendas. La madera utilizada fue pino de Flandes, lo que de hecho descarta la posibilidad que la obra fuera realizada en América y menos en la Provincia de Venezuela, ya que toda la imaginería criolla de la época hispana fuera realizada en cedro amargo”.


Son muchas las historias del imaginario popular que se tejen en torno al Nazareno de San Pablo, una de ellas indica que el artista que hizo la imagen al terminarlo escuchó una voz que le inquirió: ¿Dónde me has visto que me has hecho tan perfecto?

 

NP Teresa Quilez - Nazareno - 8 ABR 2022 (11)

Fotografía: Miguel Ángel De Freitas Vieira IG: @madfrev

Esta advocación de Jesús permaneció durante varios siglos en la desaparecida Iglesia de San Pablo el Ermitaño (desde 1674), hasta que por instrucciones del Presidente Guzmán Blanco en 1876 fuera demolida para construir el actual Teatro Municipal. Sobre este aspecto, otra de las leyendas cuenta que a raíz de esa acción Guzmán Blanco comenzó a alucinar viendo por todas partes al Nazareno y estas apariciones iniciaron desde el mismo momento en que inauguró al referido teatro . 

Dada esta situación desesperada, dónde el gobernante no tenía paz y se sentía atormentado,  recibió como consejo de su esposa Ana Teresa  que le construyera una  basílica al Nazareno
.
Fue así como Guzmán Blanco  ordenó la edificación de Santa Teresa (1877-1881 a cargo del arquitecto Juan Hurtado Manrique), compuesta por dos iglesias de estilo neoclásico unidas entre sí por una cúpula, donde se sitúa bajo ella el altar mayor, la fachada oeste está dedicada a Santa Ana y la fachada este a Santa Teresa.
NP Teresa Quilez - Nazareno - 8 ABR 2022 (10)

Fotografía: Miguel Ángel De Freitas Vieira IG: @madfrev

El fervor inmenso hacia el Nazareno de San Pablo es atribuido a un hecho particular acaecido en 1696 cuando la población caraqueña fue azotada por la peste negra o escorbuto.

La cantidad de víctimas fatales era enorme, por ello se decidió sacar por primera vez en procesión a esta imagen sacra para implorarle piedad y ocurrió un milagro, porque estando fuera del templo alzada por los feligreses uno de los brazos de la Cruz tropezó con el ramaje de un limonero en la esquina de Miracielos y al caer los frutos todos tomaron de él y sanaron, hecho que describió tiempo después el bardo Andrés Eloy en su poema El limonero del Señor.

EL LIMONERO DEL SEÑOR

En la esquina de Miracielos
agoniza la tradición.
¿Qué mano avara cortaría
el limonero del Señor...?
Miracielos; casuchas nuevas,
con descrédito del color;
antaño hubiera allí una tapia
Y una arboleda y un portón.

Calle de piedra; el reflejo
encalambrado de un farol;
hacia la sombra, el aguafuerte
abocetada de un balcón,
a cuya vera se bajara,
para hacer guiños al amor,
el embozo de Guzmán Blanco
En algún lance de ocasión.

En el corral está sembrado,
junto al muro, junto al portón,
y por encima de la tapia
hacia la calle descolgó
un gajo verde y amarillo
el limonero del Señor.
Cuentan que en pascua lo sembrara,
el año quince, un español,
y cada dueño de la siembra
de sus racimos exprimió
la limonada con azúcar
Para el día de San Simón.

Por la esquina de Miracielos,
en sus Miércoles de dolor,
el Nazareno de San Pablo
Pasaba siempre en procesión.

Y llegó el año de la peste;
moría el pueblo bajo el sol;
con su cortejo de enlutados
pasaba al trote algún doctor
y en un hartazgo dilataba
su puerta «Los Hijos de Dios».

La Terapéutica era inútil;
andaba el Viático al vapor
Y por exceso de trabajo
se abreviaba la absolución.

Y pasó el Domingo de Ramos
y fue el Miércoles del Dolor
cuando, apestada y sollozante,
la muchedumbre en oración,
desde el claustro de San Felipe
hasta San Pablo, se agolpó.

Un aguacero de plegarias
asordó la Puerta Mayor
y el Nazareno de San Pablo
salió otra vez en procesión.
En el azul del empedrado
regaba flores el fervor;
banderolas en las paredes,
candilejas en el balcón,
el canelón y el miriñaque
el garrasí y el quitasol;
un predominio de morado
de incienso y de genuflexión.

—¡Oh, Señor, Dios de los Ejércitos.
La peste aléjanos, Señor...!

En la esquina de Miracielos
hubo una breve oscilación;
los portadores de las andas
se detuvieron; Monseñor
el Arzobispo, alzó los ojos
hacia la Cruz; la Cruz de Dios,
al pasar bajo el limonero,
entre sus gajos se enredó.
Sobre la frente del Mesías
hubo un rebote de verdor
y entre sus rizos tembló el oro
amarillo de la sazón.

De lo profundo del cortejo
partió la flecha de una voz:
—¡Milagro...! ¡Es bálsamo, cristianos,
el limonero del Señor...!

Y veinte manos arrancaban
la cosecha de curación
que en la esquina de Miracielos
de los cielos enviaba Dios.
Y se curaron los pestosos
bebiendo el ácido licor
con agua clara de Catuche,
entre oración y oración.

Miracielos: casuchas nuevas;
la tapia desapareció.
¿Qué mano avara cortaría
el limonero del Señor...?
¿Golpe de sordo mercachifle
o competencia de Doctor
o despecho de boticario
u ornamento de la población...?

El Nazareno de San Pablo
tuvo una casa y la perdió
y tuvo un patio y una tapia
y un limonero y un portón.
¡Malhaya el golpe que cortara
el limonero del Señor...!

¡Mal haya el sino de esa mano
que desgajó la tradición...!
Quizá en su tumba un limonero
floreció un día de Pasión
y una nueva nevada de azahares
sobre la cruz desmigajó,
como lo hiciera aquella tarde
sobre la Cruz en procesión,
en la esquina de Miracielos,
¡el limonero del Señor...!

Andrés Eloy Blanco

Nota de Prensa:

Teresa Quilez

Mgter. Teresa Quilez
CNP 6024
e-mail principal: tquilez@gmail.com