El pensamiento del niño de 6 a 10 años se vuelve menos dominado por su imaginación y más racional. Entiende las reglas y las normas aunque le cueste cumplirlas. Es a menudo desobediente. 

Los niños comparten pautas predecibles en su desarrollo, pero no todos tienen las mismas necesidades, ni presentan las mismas dificultades en su educación. Aunque existen valores promedios, cada niño es una persona única y su nivel puede variar en distintos aspectos de su desarrollo respecto a su edad. Sin embargo, fijándose en esos valores medios, se puede determinar si presenta o no cierta inmadurez.

Hacer de los hijos personas maduras y autónomas es una tarea de los padres. Tu forma de tratarle tiene mucho que ver con su forma de ser. Demasiadas exigencias o muy pocas, pueden convertir al niño en una persona insegura y dependiente o en alguien egoísta que solo piensa en su propio beneficio.

Fuente: guiadelnino.com