La estructura jerárquica de la cofradía de Yare está definida por el tamaño de las máscaras y el número de cachos que poseen. El primer capataz es el diablo más antiguo y la máxima autoridad, y posee cuatro cachos en su máscara. El segundo capataz tiene tres cachos en su máscara y organiza el desarrollo del baile. El arreador usa máscara de tres cuernos y un mandador, este impone respeto y disciplina. Los diablos son los demás integrantes, usan dos cuernos en las máscaras y se les llama rasos. La única mujer (sayona) utiliza una máscara de tres cachos y su función es dirigir a los nuevos participantes.

Es un acto de representación del bien contra el mal, en el que los diablos danzan en procesión por el pueblo hasta la puerta de la iglesia, y se preparan desde la noche anterior en una vigilia, acompañada por el canto de fulías, recital de décimas y rezos de salves y rosarios, hasta el amanecer, para comenzar al día siguiente con todo el ritual. Al amanecer salen los diablos en procesión hasta el cementerio, en el que realizan un baile de homenaje a los diablos difuntos y solicitan permiso para comenzar la celebración. Una vez otorgado el permiso caminan de regreso hasta la puerta de la iglesia (dado que el diablo no entra a la iglesia), donde quedaran postrados mientras el párroco oficia la misa del Corpus Christi (Cuerpo de Cristo) representado a través del Santísimo Sacramento. Durante la misa son bendecidos y proclamados los nuevos promeseros, que a partir de ese momento comenzarán a participar hasta cumplir su promesa. A finalizar la misa sale la comisión eclesiástica con el Santísimo Sacramento en procesión, haciendo retroceder entre danzas, tambores y maracas a los diablos congregados en las puertas de la iglesia, hasta hacerlos caer rendidos al final de la procesión, por lo que durante la danza van bajando sus máscaras hasta tocar el suelo en señal de rendición. Sus trajes rojos y sus vistosas y coloridas máscaras, la fé con que participan los promeseros, diablos danzantes y hacen de esta celebración una verdadera muestra del encuentro cultural que tuvo lugar en nuestro país con la llegada de los españoles.

Redacción: Kelvin Jr Gonzalez

Los diablos danzantes como se le denomina en términos genéricos se puede definir como una manifestación que se celebra en algunos estados de Venezuela con el fin de conmemorar una ideología religiosa desde hace algunos años atrás. Es una manifestación popular religiosa con más de 300 años de tradición, arraigada en varios estados del país como AraguaVargas Guárico Miranda Cojedes y Carabobo . Es una mezcla de las culturas indígena, negra y española. Para ser exactos son onces estados del país quienes celebran esta tradición que a raíz de su festejo cada estado tiene su tipo distinto de conmemorar estas fechas.

Recién declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad en diciembre de 2012, después de 10 años de evaluación y documentación ante la UNESCO, hecha a través del Instituto de Patrimonio Cultural de Caracas.

San Francisco de Yare es una población de los Valles Mirandinos o Valles del Tuy, debido al principal Río que a traviesa la zona, a hora y media de Caracas aproximadamente. Esta congregación se caracteriza por vestirse completamente de rojo. Cuenta la leyenda que la tradición inició en el año 1749, luego de una gran sequía que afectó el Valle de Yare, donde fieles hicieron promesas al Santísimo Sacramento para que llegara la lluvia al lugar; desde ese entonces los promeseros salen cada año sin interrupción.

Quienes vayan a San Francisco de Yare, para vivir esta experiencia religiosa, podrán tener la oportunidad de conocer la sede de la Cofradía del Santísimo Sacramento de los Diablos Danzantes de Yare y la plaza que lleva el mismo nombre. Adicionalmente, propios y visitantes podrán aprovechar la ocasión para degustar los distintos productos típicos de la región, como conservas, besos de coco y el tan refrescante papelón con limón, así como apreciar exposiciones artesanales.

Esta es una celebración que realmente es una gran fiesta y más allá de su fin religioso para agradecer por el encuentro de culturas que se realizan según sus inicios entres españoles, negros e indígenas. Algo que nos debería servir de reflexión para el mundo actual y seguir de cerca este tipo de celebración como unos de muchos que se organizan a lo largo de nuestro país.