Mia Astral es venezolana pero vive en Miami, nació en 1983, es sagitario, abogada de profesión pero astróloga cabalística de vocación y se ha colado, de manera sigilosa pero permanente, en la cotidianidad de miles de lectores que la siguen en Facebook (184.000), Twitter (81.800), Instagram (90.000) o en su Web: Miastral.com.

Hay algo fresco al leerla. La astrología de la que habla no es la misma de siempre, no está llena de una puesta en escena y gran teatralidad (sí, estoy hablando de Walter Mercado), no dice que si eres acuario y él es libra la relación jamás va a funcionar, no afirma que estás condenada a nada, sino todo lo contrario, todo el tiempo habla de tu potencial, de cambio. 

Lo relevante de esta mujer, lo importante de su trabajo y la razón por la cual vale la pena sentarse diariamente a leerla tan pronto empieza la mañana, es la manera en la que resignifica la astrología y el uso que le damos a diario. Para ella no basta solamente la lectura de los astros, para ella es necesario entender cómo estos nos afectan, cómo podemos usarlos para entendernos mejor, para empoderarnos, romper patrones de comportamientos, manifestar lo que en realidad queremos y hacernos dueños de nuestro camino. 

Desde siempre. Tengo una familia en la que somos puras mujeres y solo se hablaba de eso en mi casa. Mi abuela, por ejemplo, te puede leer las cartas, el café, lo que sea. Mi mamá se mudó para acá, para Estados Unidos, cuando era muy joven, y se hizo santera. Yo me gradué de abogada, soy penalista, pero siempre me interesó la astrología. 

Cuando era muy joven presentía cosas, pero decidí que de todas las maneras posibles en las que podía utilizar eso que sentía, era la astrología con sus matemáticas la que más me convencía. Cuando estaba estudiando derecho, un sacerdote me enseñó lo que era una conjunción, un sextil, un quintil; me enseñó a trazar la carta sin software. Después de trabajar en muchas cosas, un día dije: “Voy a terminar de hacer lo que en realidad me apasiona”. Empecé a estudiar cábala y pensé que si la aplicaba a la astrología, podía encontrar una nueva visión que no involucrara la astrología tradicional, que me parece que no funciona. 

L

a astrología tradicional dice que, por ejemplo, si eres tauro, eso es todo lo que eres y no hay nada más que hacer. Un ejemplo muy fácil de entender es el de Madonna: ella tiene el Sol en la casa 12 y la casa 12 es la casa de la disolución. La gente que nace con el sol en la casa 12 supuestamente no brilla, según la astrología tradicional, y tú me dirás si Madonna no brilló. 

La carta astral es como un mapa, un manual de vida. Pero la idea es que si sabes cómo funciona, te optimices. Por ejemplo: si sé que una de mis grandes debilidades es Venus en Escorpión y soy muy celosa, la idea es reconocerlo, integrarlo y decir: “¿Por qué soy celosa?”, por inseguridad; pero ¿de dónde viene la inseguridad?, y ¿cómo hago para que esa inseguridad no controle mi vida? Se trata de entender cuál es la base y optimizar. 

La astrología no es como la santería que te dice: “no te pares en esa esquina”, “que no te caigan los cocos”, “que no te caigan los caracoles”. Nada de eso. Esto es matemáticas y energía disponible que nos afecta. ¿De qué manera? La Luna, que es el satélite terrestre, maneja las mareas, y nosotros somos 72 por ciento agua, entonces, lógicamente cuando la Luna está llena, estamos como en marejada. Cuando está nueva, la marea cambia y nosotros también. Es absurdo pensar que la Luna nos afecta, pero Mercurio, Saturno o Plutón no nos afectan. 

Los planetas nos dan esa energía disponible, pero si nosotros no la ejercemos nada va a suceder. Por eso no solamente hace falta que leas el horóscopo, es necesario que sepas cómo leerlo y que te levantes de esa silla y hagas algo para aprovechar la energía disponible. Si no lo haces, ni yo ni Walter Mercado, ni Horangel, ni nadie va a hacer que algo te suceda. La astrología habla del potencial. Depende de ti desarrollarlo.

La astrología es una herramienta para conocerte a ti misma. Esto es lo que pasa: cuando te escuchas a ti misma, de verdad es como si fueras un oráculo. Te explico por qué: vamos a suponer que me entrevistas para un trabajo y yo digo: “Bueno, necesito el dinero, lo voy a tomar”. Tres meses después puede ser que me esté quejando y diciendo que eres lo peor que me pudo pasar en la vida, todo porque tomé la decisión sin estar conectada conmigo misma. Estar conectada contigo misma te permite tener certeza de lo que va a pasar mañana. Tú eres tu mejor oráculo.

No es que no crea en el esoterismo, como dicen: “De que vuelan vuelan”. A mí me crio mi abuela y ella es una persona que te ve y te dice todo lo que está pasando, es una bruja bruja, de pura cepa. Pero lo que yo no creo es que esa sensibilidad es ajena al común denominador. Está en todas las personas, mujeres y hombres, pero somos excelentes artistas en desconectarnos de la voz interior. 

Uno nunca está curado, yo siempre repito que el pollo no está listo, de una manera muy coloquial. Quizás leíste el libro Rompiendo patrones porque querías dejar de fumar, o querías dejar de pensar mucho en una persona. Todo ser humano tiene parte espíritu y parte cuerpo, tenemos parte responsabilidades y parte escapismo. Hay gente que se escapa en el arte, yo me escapo en la astrología y lo convertí en mi trabajo para darle estructura, pero antes de escaparme en la astrología estaba perdida en un desorden alimentario. Hace poco me preguntaron qué era lo más importante que me había pasado en la vida, que si era haber sacado Mia Astral; pero para mí, fue cuando después de muchos meses de hacer terapia me dije: “No estoy curada pero ya no estoy en el problema, ya no estoy en el desorden”.

Uno piensa que saber que se tiene una compulsión sana, pero no es así. Ojalá fuera solamente racionalizar. Pero aquí viene el otro problema y es que tenemos que dejarnos sentir, tenemos que habitar el ahora. Uno de los problemas más grandes que he visto en mi propia terapia y cuando atiendo a otras personas es la incapacidad para aceptar el ahora, y es en el ahora donde se rompen los patrones.

Los años noventa. Es lo que más nos frena. Cuando veníamos de los sesenta y setenta, la mujer estaba muy en contacto con su lado femenino. Tuvimos una revolución espectacular entre el 65 y el 67, que fue cuando Urano y Plutón estuvieron juntos en Virgo y sucedió la revolución sexual. En ese momento la mujer se conectó consigo misma. En los ochenta y noventa, vino una ola supersaturnina que nos hizo pensar que para poder tener éxito teníamos que igualarnos a los hombres y esto es un error. El hombre nace de una mujer y va a otra mujer, las mujeres somos canales de luz en la Tierra. En esa ola supersaturnina, la mujer pensó que tenía que endurecerse para poder crecer y la única manera de empoderarte ahora es que aprendas a escuchar tu intuición, pero que lo hagas sin miedo. 

Fuente: fucsia.co